ESCROFULOSIS. LA ENFERMEDAD DEL REY.
La curación de las enfermedades ha estado desde los tiempos más
pretéritos maquillada de grandes dosis de superstición. Los
pretendidos poderes taumatúrgicos de ciertas personas han prevalecido
hasta casi hodierno.
Se ha dicho, no sin razón, que existen tres teorías que establecen el principio de las enfermedades, y por ende, su correspondiente terapia. Y así se establece que si la génesis del mal son los “demones”, sería preciso recurrir al exorcismo o al milagro. Si su causa es producto de poderes arcanos, el remedio vendría de la mano de la magia. Finalmente, si son meros trastornos funcionales su resolución sería un certero diagnostico medico y consecuente tratamiento.
La delimitación entre estas tres modalidades suele ser difícil. Es por ello que, desde el alba de los tiempos, el trinomio religión-magia-medicina se amalgama con azas frecuencia. Y todo ello trufado de grandes dosis de sugestión colectiva. Según Freud, la sugestión es un hecho debido a dos factores sociales: la sugestión reciproca de los individuos y el “prestigio” del caudillo o líder. Finalmente, y a tenor de lo dicho, sólo añadir que la sugestión, que tanto tenía que ver con el “mal del Rey”, es un fenómeno primario irreductible; un hecho fundamental de la vida anímica humana.
Vamos a describir
la escrofulosis o enfermedad del Rey, así conocida en la antigüedad,
no porque la padeciese su Majestad, sino por la creencia fuertemente arraigada
en el pueblo del poder sanador de las egregias manos del Soberano.
Permítaseme una digreción. Se trata sobre el origen divino de
los Reyes. En la Edad Media se pensaba que a cada individuo adscrito a una
clase social, correspondía unas funciones, una posición, e incluso
determinadas virtudes. Se creía y admitía el sistema de la rigurosa
estratificación social. En la cúspide de la pirámide
social se encontraba la Familia Real. El Rey era dueño absoluto de
todos los ciudadanos: un autentico Vice-Dios en la Tierra.
En la obra El Rey Don Pedro en Madrid, de Lope de Vega, se puede leer : “...son divinidad los Reyes...”. Por otro lado, Vélez de Guevara en su obra La Serrana de la Vera, así lo explicita : “... el Rey es Dios en la Tierra...”
El carácter divino de los Reyes se basaba en la teoría de la descendencia teocrática de los Monarcas, con toda su virtualidad de poder, justicia y favores. Recapitulemos con la escrofulosis. En primera instancia recurrimos al profesor Suñer y Ordóñez, Catedrático por oposición de Enfermedades de los Niños, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid y a su obra Enfermedades de la Infancia (1921), laureada con el prestigioso premio Rubio de la Real Academia de Medicina.
La palabra escrofulosis viene del griego escrofo (el cerdo) por la cierta semejanza de la cara de estos enfermos con el citado animal. Ya el profesor Serrano afirmaba que el escrofulismo había dejado de ser una verdadera especie morbosa para convertirse en una variedad importante de la tuberculosis. Tras el descubrimiento del bacilo por Koch , es Ponfik (1900) quien la caracteriza por la tendencia del organismo escrofuloso a reaccionar vivamente con manifestaciones exudativas
